Por fin ya es día 7 de Noviembre del 2012, hoy hemos decidido estrenarnos en el fascinante mundo de la buttercream.
No sin antes sumergirnos en Internet buscando vídeos y recetas de cómo se hacía, nunca antes nos imaginábamos que hubiera ahí fuera un mundo por conocer tan bello y a la vez tan complicado.
Desde aquí mi más sincera admiración a esa cantidad de reposteros artesanales que dedican toda su vida al mundo de los pasteles. Quitándose horas de sueño, y de estar con su familia para permanecer haciendo esto desde luego eso es vocación. Desde aquí mi admiración.
Bueno a lo que vamos, después de repasar la lista de ingredientes y utensilios que necesitaríamos, nos pusimos manos a la obra. O mejor dicho al horno jajaja.
Primero hicimos como ya sabéis la masa para el bizcocho, siguiendo la receta de Alma Obregón, la infalible de vainilla, como estamos empezando, usamos una de las básicas, no nos fiamos mucho del resultado final, y sabemos que con esta receta pues no vamos a fallar demasiado.
Nosotras lo hacemos casi siempre para 12 cupcakes, que no para doce personas porque ¿quien es capaz de comerse sólo una? NADIE.
Los ingredientes para el bizcocho son:
200 gr de harina
2 huevos M
190 gr de azúcar (de la normal)
1 1/2 cucharadita de levadura (la royal de toda la vida o cualquier otra que tengáis en casa)
115 gr de mantequilla sin sal (siempre a temperatura ambiente)
135 ml de leche (da igual entera, semi, o desnatada pero si puede ser a temperatura ambiente)
Ponemos el horno a calentar 180º (o 160º si tiene ventilador como es nuestro caso)
Bien pues teniendo esto se pone en el bol de la amasadora y se bate a velocidad media, yo le pongo en el número 3, Primero la mantequilla para que se vaya deshaciendo, después la harina junto con la levadura, luego los huevos y el azúcar y por último la leche. Yo le suelo echar unas gotitas de aroma de vainilla liquida.
Después de unos 4 o 5 minutos, cuando la masa tenga una textura cremosa. Preparamos el molde con las cápsulas de papel y con la cuchara de helado llenamos las cápsulas con la mezcla. Sin llenar más de 1/3. Pues cuando fermenten se desbordará. Ala ya está al horno. Unos 20 minutos a 160º.
Que bonitas están en el horno, ellas ahí tan calentitas y nosotras aquí pasando un frío horroroso. Que envidia quien fuera Cupcake, (admirada siempre por su delicadeza y su belleza, sin preocupaciones, calentita en el horno, tratada con mimo. Aunque pensándolo bien, tienen desgraciadamente una vida muy corta lo que tardamos en llevarlas al expositor y en ser adquiridas por quien aprecia lo bueno y quiere darse un pequeño placer).
Bueno que me descentro, a lo que vamos mientras estas criaturitas están ahí fermentándose a su ritmo. Nosotras empezamos a librar nuestra propia batalla. La BUTTERCREAM
Después de ver como a grandes profesionales les sale la buttercream, haciendo que parezca la cosa más fácil del mundo. Nos decidimos a intentarlo por lo menos.
Ya han pasado 20 minutos y las cupcakes están listas para salir al exterior.
Que bonitas está todas igualitas con ese aroma a vainilla, uff están para comérselas. Las dejamos ahí 5 minutos y luego las pasamos a la rejilla para que terminen de enfriarse.
Mientras nosotras empezamos con la buttercream.
Los ingredientes son:
290 gr de mantequilla sin sal (y siempre a temperatura ambiente)
1 1/2 cucharada de leche
290 gr de azúcar glass (superhipermaxi tamizada, si no os quedaran bolitas y no es nada agradable)
Vale pues ya lo tenemos todo, lo metemos en el bol de la amasadora y a velocidad media unos 5 minutos.
Nosotras nos decidimos a echarle colorante rosa (somos así de fashión, el colorante en gel porque si no queda la crema demasiado liquida) sólo unas gotitas porque su poder de coloración es enorme.
Bueno, pues ya estaba hecha, la verdad es que nos parecía poco cremosa, yo diría que hasta líquida. (más tarde descubriréis el porque)
Ahora nos tocaba otra batalla que librar. LA MANGA PASTELERA. Hasta que no la tienes en tus manos y abres la caja de las boquillas no te das cuenta de la cantidad de desconocimiento que tenemos.
Había digamos que unas 47 boquillas todas estratégicamente parecidas pero infinitamente diferentes. He aquí la pregunta ¿Y estás que forman hacen? Si alguien que sea la primera vez que las ve de cerca es capaz de adivinar el dibujo de forman cada boquilla mirando sólo la forma de la boca que tienen, desde luego tiene toda mi admiración. No podíamos tener más dudas. ¿Cual cogemos, esta o esta o esta? Al final nos decidimos por la que nos parecía que tenia el orificio más grande. La numeración no os la puedo decir, pero si os diré que no era la 1 M de Wilton.
Metimos la buttercream en la manga, y cogimos una cupcake he hicimos una prueba.
Sí venga os podéis reír todo lo que queráis, yo también lo hago, no voy a decir lo de qué tiene forma, os lo dejo a vuestra imaginación.
No nos gustó como quedó, ni que decir tiene pero como eran para nosotras, adonde íbamos a ir con semejante decoración. Pues nos decidimos a probar en otra y luego en otra y otra. Teníamos hasta 12.
En fin prefiero no opinar, hacedlo vosotros. Nos quedaba una, no podíamos permitir no haber conseguido hacer ni una minimamente decente.
Si señor, esta tenia ya otro aspecto, como nos sobraba buttercream , decidimos con una espátula, a las que tenían peor pinta, (difícil elección) restregar la buttercream y cubrir toda la base y luego volver a intentar usar la manga pastelera.
Decidimos que después de agotar la buttercream, debíamos intentar salvar un poco el desastre y lo adornamos con perlitas de plata y otras de corazones.
Nos llevamos 6 unidades cada una a casa. Ahora os voy a contar el secreto que os había comentado antes. Tened en cuenta que era la primera vez que intentábamos hacer buttercream. En vez de usar 290 gr de azúcar glass tamizada, usamos 290 gr de azúcar normal pero triturada, la textura y color igual que la glass, pero el sabor, AYYYY el sabor, es hipermegadulce. En cuanto dimos un bocado a la primera cupcake. No podíamos tragar. Era incomible tanto dulzor. Así que nos tocó retirar la buttercream con un papel absorbente de cocina y comernos el bizcochito que estaba ciertamente delicioso.
Todo esto nos sirve para aprender, es un camino largo y desconocido en el que todavía tendremos que equivocarnos mucho, pero a la vez aprenderemos más.